Es posible que en los últimos años hayamos oído hablar de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Recientemente, los diagnósticos de bulimia y anorexia han aumentado tras la pandemia, especialmente entre la población adolescente. Sin embargo, aún existe un gran desconocimiento y estigma sobre las personas que lo padecen.

 

¿Qué es la bulimia y anorexia?

 

Los trastornos de la conducta alimentaria se caracterizan por la alteración de la ingesta de alimentos, que se acompaña de intentos de control del peso. Los estereotipos de belleza actuales, así como la constante exposición en redes sociales tienen gran influencia en el desarrollo de este tipo de diagnósticos.

Por otro lado, existe en nuestra sociedad la idea de que la bulimia y anorexia se relacionan únicamente con querer alcanzar un determinado peso. Sin embargo, esto sólo representa la punta del iceberg, lo más visible. A menudo se ocultan debajo problemas emocionales más profundos como son la ansiedad y la depresión, la autoexigencia, baja autoestima, perfeccionismo, etc.

A pesar de que comparten características similares, la bulimia y anorexia son diagnósticos distintos. Y por ello, es importante conocer las diferentes señales que podemos observar si creemos que nosotros, o alguien de nuestro entorno, presenta esta problemática.

En ambos casos se pueden percibir cambios de peso bruscos, así como realizar dietas estrictas o rechazar alimentos. También son frecuentes los cambios de humor, el aumento de la irritabilidad, y los comentarios despectivos hacia su propia imagen corporal.

Sin embargo, en el caso de la bulimia, la pérdida de peso puede no ser tan llamativa. Esto se debe a que se alternan episodios de atracones con compensaciones a través de vómitos, ejercicio excesivo, uso de laxantes etc. En cambio, en la anorexia se da una restricción de la ingesta mucho mayor, que también puede acompañarse de estas compensaciones.

 

Cómo podemos actuar

 

Si nos identificamos a nosotros mismos o a alguien de nuestro entorno en este tipo de comportamientos, es importante que no caigamos en normalizarlos. Hoy en día es común el seguimiento de dietas, o realizar mucho deporte, y además la pérdida de peso suele ser reforzada y reconocida socialmente.

Pero seamos conscientes del riesgo que suponen ambas en exceso, tanto para nuestra salud física como mental. Es importante que identifiquemos si nuestra relación con la comida, la imagen corporal, y el peso se convierte en el centro de nuestra vida.

Si crees que estás atravesando este tipo de problemática, recuerda que puedes pedir cita para una entrevista gratuita en info@lapuertaazul.net o en el 634 505 585.

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